martes, 25 de agosto de 2009

Dans le meilleur des mondes











A veces me da por instalarme en un panglossianismo de lo más chabacano.

"¡Vas a estar bien! Todo lo malo que pueda pasar, por mucho que lo pidamos, no pasa; yo lo descubrí hace tiempo: no morí, **** no murió, mi ex no murió, no terminé con el cerebro frito por las drogas... esas cosas sólo pasan en películas baratas", le digo a un amigo, intentando calmar su neurosis de medianoche, cuando secretamente le envidio su rabia.
En otro tiempo yo era la máquina perfecta del discernimiento; ahora sólo puedo repetir mis asquerosos buenos deseos a todo aquel que se me acerque. Creo que, muy en el fondo, deseo estar como estaba hace un año: vagando de ciudad en ciudad con un empleo horrible, sintiendo el corazón devastado y viviendo de fantasías en vez de despertar haciendo planes para los próximos años, sabiéndole el receptáculo de tanto amor que me profesa el fantasma, aceptándolo todo, sonriendo a los árboles y conociendo "el mejor modo".
Esta mañana he visto las cinco hermosas crías de Berlioz, la gata de nuestro inquilino, y he jugado un rato con ellas bajo el recelo de su madre. Incluso estos pequeño detalles me llenan de regocijo. Extraño a la gata coja. Mi amigo no ha respondido a mi optimismo digno de señora católica de pueblo. Cuando era niño tenía que cambiar de acera si veía un perro frente a mí por pequeño que este fuera y ahora puedo caminar en zancos por una avenida transitada. ¿Es así como todo irá? ¿Esto es lo mejor en el mejor de los mundos posibles? Ya que en estos días todo tiene un desagradable tufo a literatura, debería buscarme una jaula repleta de leones para averiguar si soy mejor que Damien Damn.




The lions shall open the cage and i shall see my guts outside of my body. On my last breath, I'm gonna cry something lover than love.











2 comentarios:

Silvana dijo...

uff! no sé como llegaste a mi vida pero uff!
te quiero!!!!

Anónimo dijo...

elefantes


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